miércoles, 6 de enero de 2016

Obama anunció que impondrá por decreto el control de armas


Fuente: http://www.clarin.com, youtube.

Conmovido al recordar la masacre de 20 chicos en una escuela, adelantó un paquete de medidas. Rechazo republicano.


Frustrado, con lágrimas de impotencia y dolor, Barack Obama decidió avanzar ayer por decreto para limitar la compra y venta de armas con el objetivo de reducir las matanzas en el país. En un discurso en el que se quebró al hablar de los chicos asesinados en una escuela primaria en Connecticut, el presidente se metió con uno de los temas más controvertidos de la cultura estadounidense.

Rodeado de víctimas y familiares de personas fallecidas por fusiles o pistolas, Obama señaló que “el lobby de las armas puede mantener como rehén al Congreso, pero ellos no pueden mantener como rehén a Estados Unidos”, y anunció un paquete de medidas ejecutivas, frustrado ante la inacción sobre el tema del Legislativo, controlado por los republicanos. “No vamos a aceptar que la masacre sea el precio de la libertad” de portar armas, añadió el mandatario, quien defendió la “urgencia” de actuar, porque cada año mueren 30.000 personas en Estados Unidos en incidentes con armas de fuego, ya sea por suicidio, violencia doméstica, tiroteos callejeros o accidentes.

“Cada vez que pienso en esos niños me enfurezco”, dijo Obama, y luego se secó las lágrimas al recordar la matanza en diciembre 2012 en la escuela Sandy Hook en Newtown (Connecticut), donde fueron asesinados 20 niños de primer grado y 6 adultos.

Aunque Obama avanzó ayer en establecer ciertos límites por decreto, tuvo mucho cuidado en aclarar que cree en la Segunda Enmienda de la Constitución, que garantiza el derecho a portar armas, algo que avala la abrumadora mayoría de los estadounidenses, según las encuestas. Pero dijo que piensa que es necesario que haya un mayor control para que éstas no caigan en manos de criminales ni de enfermos mentales. Y aclaró que lo que propone “no es un complot para quitar las armas a todo el mundo”.

De hecho, hay muchos que creen que la intención de Obama es prohibir directamente la venta de armas y por eso en el último año hubo compras récord de fusiles y pistolas, sobre todo durante el Black Friday (viernes negro, el día de mayores ofertas del año) y para Navidad.

Concretamente, las medidas anunciadas por Obama dificultarán obtener una licencia a todo aquél que quiera vender armas, sin importar si son vendedores profesionales o no. Es decir que aquellos que vendan armas por internet o en las ferias –eventos tradicionales sobre todo en ciudades del interior del país– precisarán licencia y deberán realizar controles de los antecedentes de cada comprador. Hasta ahora, solo los vendedores minoristas tenían esa facultad.

Además, la oficina de Alcohol, Tabaco, Armas y Explosivos (ATF) reclamará la verificación de antecedentes para toda persona que intente comprar “las armas más peligrosas” (por ejemplo fusiles semiautomáticos) a través de corporaciones u otras entidades legales anónimas. También Obama quiere más fondos y más personal para esta oficina, que es la encargada de dar las autorizaciones. Eso es un tema clave porque la ley establece que si en tres días no se pueden verificar los antecedentes de una persona, se le puede igualmente vender el arma.

Además anunció que se exigirá a los vendedores de armas que den parte con más frecuencia cada vez que un arma se pierde o es robada. Y recordó la necesidad de mejorar la tecnología de seguridad. “Si una aplicación te puede ayudar a encontrar tu tableta perdida, no hay razón para que no podamos hacerlo con una pistola robada. Si un niño no puede abrir un frasco de aspirinas, deberíamos asegurarnos de que no puede apretar el gatillo de un arma”, señaló el presidente.

Aunque avanzó por decreto, el presidente no podrá esquivar completamente la capacidad de bloqueo del Legislativo, controlado por los republicanos y que son acérrimos opositores a cualquier límite. Por ejemplo, ellos deben autorizar el aumento del presupuesto para las agencias de control. También deben aprobar una partida de 500 millones en nueva inversión para mejorar el acceso a los servicios de salud mental.

Los republicanos ya pusieron el grito en el cielo, incluso antes de conocer los detalles del plan. Paul Ryan, que preside la Cámara de Representantes, acusó al presidente de querer restringir el derecho “fundamental” a portar armas. Y alertó que el decreto supone “un nivel peligroso de extralimitación ejecutiva y el país no va a tolerarlo”. Para Marco Rubio, precandidato presidencial, Obama “menoscaba la Segunda Enmienda y no hace nada para mantener a la gente a salvo”. Desde el lado demócrata, en cambio, la repercusión fue buena. Hillary Clinton dio las gracias a Obama por “dar un paso crucial hacia delante ante la violencia de las armas”.

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