viernes, 22 de abril de 2016

Comenzó en la ONU la ceremonia de firma del Acuerdo de París sobre clima


Fuente: http://www.ellitoral.com, EFE
La ceremonia en la que al menos 165 países firmarán el Acuerdo de París contra el cambio climático arrancó hoy en Naciones Unidas con la presencia de decenas de líderes internacionales.

“Quiero dar la bienvenida a todos en este día histórico”, declaró el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien recordó que el Acuerdo de París marcará “de una forma profunda casi todos los aspectos” de la vida “de las generaciones futuras”.

Ban subrayó, en ese sentido, la necesidad de que todos los países “cumplan con las promesas” que hicieron el pasado año.

Se espera que a lo largo del día suscriban el acuerdo al menos 165 países, una cantidad récord para la firma de este tipo de documentos internacionales en el primer día que se abre para que las naciones comiencen a adherirse.

Entre otras medidas, el pacto fijó el compromiso mundial para mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de los 2 grados centígrados con respecto a los niveles preindustriales y proseguir los esfuerzos para limitarlo a 1,5 grados.

También definió la necesidad promover el desarrollo económico con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, “de un modo que no comprometa la producción de alimentos”, y orientar los flujos financieros en ese sentido.

La convención, de 29 artículos y que se negoció durante años, entrará en vigor después de que al menos 55 países hayan presentado los instrumentos de ratificación de la convención.

En muchas naciones tratados como ese requieren de ratificación parlamentaria, aunque varios países, la mayoría de ellos Estados insulares con economías en desarrollo, han anunciado que este mismo viernes depositarán los instrumentos de ratificación de la convención.

El Acuerdo de París, que se firma hoy en Nueva York es el primero global contra el cambio climático. Lo adoptaron el 12 de diciembre de 2015 en la capital francesa los 195 países signatarios de la Convención Marco de la ONU sobre el Cambio Climático y la Unión Europea UE, en el transcurso de la 21 Conferencia de las Partes (COP21), que organiza Naciones Unidas.

Destinado a sustituir en 2020 al Protocolo de Kioto, el nuevo Acuerdo tiene como objetivo “mantener la temperatura media mundial por debajo de dos grados centígrados respecto a los niveles preindustriales”.

El texto recoge que los países se comprometen a llevar a cabo “todos los esfuerzos necesarios” para que no se rebasen los 1,5 grados y evitar así “los impactos más catastróficos del cambio climático”.
Se da la circunstancia de que por primer vez el Acuerdo de París ha hecho coincidir a los países más contaminantes y a los más vulnerables.

El Protocolo de Kioto de 1997 estableció objetivos de emisiones solo para países desarrollados, una de las razones por las que EEUU decidió no participar en ese pacto, que está en vigor desde 2005.
El Acuerdo de París es legalmente vinculante en su conjunto, no lo es sin embargo en buena parte de su desarrollo (las llamadas decisiones) y tampoco lo es en los objetivos nacionales de reducción de emisiones.

Su fuerza reside en el mecanismo con el que periódicamente deben revisarse los compromisos de cada país y esto sí es jurídicamente vinculante.

Cada nacional está obligado a rendir cuentas de su cumplimiento, y a renovar sus contribuciones al alza cada cinco años.

Los estados que quieran pueden usar mecanismos de mercado (compraventa de emisiones) para cumplir los objetivos de emisión.

La primera revisión de las contribuciones tendrá lugar en 2018 y la primera actualización de las mismas, en 2020.

Incumplimientos
El Acuerdo no establece sanciones por incumplimiento, pero sí fija un comité que diseñe un mecanismo transparente para garantizar que se cumplen los compromisos adquiridos y advertir antes de expirar los plazos si puede o no cumplirse lo acordado.

Además, con este acuerdo los países se comprometen a conseguir ‘un equilibrio entre los gases emitidos y los que pueden ser absorbidos‘ en la segunda mitad de siglo, es decir, que no se pueden producir más emisiones que las que el planeta pueda absorber, bien por mecanismos naturales o por técnicas de captura o almacenamiento geológico.

En cuanto a la financiación, el nuevo Acuerdo de París obliga a los países desarrollados a contribuir a financiar la mitigación y la adaptación en los Estados en vías de desarrollo, y anima a los estados que se encuentren en condiciones económicas de contribuir a que efectúen aportaciones voluntariamente.
En este sentido, la intención de financiar debe ser comunicada dos años antes de transferir los fondos.
Según el Acuerdo, el compromiso radica en lograr que para 2025 se movilicen 100.000 millones de dólares anuales, aunque se fija una revisión al alza para antes de ese año.

Estados Unidos y China, los países más contaminantes del mundo, que buscan “liderar” la lucha contra el cambio climático, han anunciado que firmarán el acuerdo el 22 de abril de 2015, el mismo día de su ratificación, el primero que es posible hacerlo.

Ambos estados se han fijado ya metas para recortar emisiones. EEUU entre un 26 y un 28% respecto a los niveles de 2005 y China ha prometido impedir el crecimiento de sus emisiones a partir de 2030.
El Acuerdo de París entrará en vigor 30 días después de que al menos 55 países (partes) que sumen en total el 55% de las emisiones globales, lo hayan ratificado y surtirá efectos a partir del año 2020.

Una prueba de fuego
El acuerdo, adoptado el pasado 12 de diciembre en la cumbre del clima de París (COP21), entrará en vigor en cuando lo ratifiquen 55 países que sumen un 55 % de las emisiones globales de efecto invernadero.
Fuentes consultadas por Efe señalan que la entrada en vigor podría llegar a producirse antes de finales de año o comienzos del siguiente, en tanto que Estados Unidos y China, que en total suman el 40 % de las emisiones, han anunciado su intención de ratificar en 2016.

Canadá, otro de los principales emisores, también lo ha hecho.

Sumando algunos países menos emisores -y ya son numerosos los que han anunciado su intención de rubricar cuanto antes- “podría darse la paradoja de que el acuerdo entre en vigor antes de haberlo ratificado uno de los principales promotores: la Unión Europea”, advierte Teresa Ribera, directora del Instituto para el Desarrollo Sostenible y las Relaciones Internacionales.

La UE debe preparar 29 instrumentos de ratificación: uno por cada uno de los 28 estados miembros y el de conjunto.

En la última reunión del Consejo Europeo, los estados “se comprometieron a asegurar la ratificación tan pronto como sea posible y a tiempo para ser parte del mismo cuando entre en vigor”, explica a Efe Valvanera Ulargui, directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC).
Todo apunta a que este proceso no será sencillo: la UE tiene pendiente la comprometida labor de repartir entre sus 28 estados el objetivo de reducción de emisiones que ha prometido y, en lo que respecta a cada uno, en los distintos sectores (transporte, agricultura), lo que supone disminuir emisiones un 30 % para 2030.

El reparto permitirá a cada país conocer cuál es el objetivo de reducción que realmente asume ratificando el acuerdo.

Y sin él, “será difícil tener el instrumento de ratificación nacional aprobado”, reconoce Ulargui.

La división del objetivo europeo se hará mediante un instrumento llamado “Decisión del Reparto de la Carga”, que comenzará a negociarse internamente en julio, mes en el que la Comisión se ha comprometido a presentar una propuesta de decisión, asegura la directora de la OECC.

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