jueves, 12 de mayo de 2016

RDM






RDM
9 horas y 41 minutos después:
Dementia:- Bueno, parece que por fin se descongelaron los monitores.

Underghoul:- Señora, estamos en alerta amarilla.

Príncipe Ali:- Se prendieron todas las lucesitas.

14 minutos después:
Medea:- Espero que sea algo bueno. Ya estoy harta de vigilar Príncipe.

Príncipe Ali:- Jajaja.

Noxim Cryptcel:- No debe ser nada importante.

1 minuto después:
Príncipe Ali:- Ahí llegó un mensaje del centro de comando. Es para el astrópata ¿Se lo mando?

Dementia:- Sí.

19 minutos después:
Underghoul:- Señora, el centro de comando pide acceso a todos los archivos del servidor de registro.

Dementia:- Medea apague el servidor de registro y under deniegue la orden. Dígales que no está el comandante de red y que yo no me puedo hacer responsable.

1 minuto después:
Príncipe Ali:- ¿Llamo a Hank?

Dementia:- Noxim quiero que me busque la lista de comandos verbales por si hace falta.

Príncipe Ali:- ¿Le aviso?

Dementia:- Sí, sí, llama a Hank que sabe manejarlos.

16 minutos después:
Underghoul:- Señora, una entidad de alto rango está confirmando su identidad en el servidor de entrada y viene para acá.

Dementia:- Medea apague ese servidor también. No quiero que nadie entre o salga de acá hasta que llegue el comandante.

Medea:- Voy a apagar todas las terminales de ingreso también. Por si acaso.

Noxim Cryptcel:- ¿Qué habrá pasado?

Gordoputomón:- A mí no me miren. Yo no caso una.

Dementia:- Antes de cerrar el enlace diles que no estoy autorizada para tomar decisiones sobre la red.

Príncipe Ali:- Está bien.

Underghoul:- Tranca, enshu ilisar tor Dora. Estos de arriba piensan que acá no hay nadie y que pueden venir a darnos órdenes cuando quieran.

39 minutos después:
Príncipe Ali:- Parece que ya se calmaron.

Underghoul:- Jajajaja.

Medea:- ¿Qué querían?

Noxim Cryptcel:- Seguramente querían lo de Física que es lo que ustedes acumulan ahí.

Underghoul:- Jajajaja.

Medea:- ¿De qué se ríe?

Underghoul:- De que deben ser unos tontos si piensan que Master les va a regalar años de investigación, de inversión y de estudio así como si nada.

Dementia:- Ahora cuando venga Hank que arreglen con él. Yo no puedo dejar que venga alguien que no conocemos y se lleve nuestros archivos.

Underghoul:- Sí claro, poniendo estaba la gansa.

6 minutos después:
Dementia:- ¿Y Príncipe? ¿Cómo están esos pulmones?

Príncipe Ali:- Me siento mucho mejor desde que dejé el pucho.

Ayer fumé tres cigarrillos de verdad y hoy fumé dos. Lo voy dejando de a poco con el cigarrillo electrónico. Pero no puedo dormir bien, ayer me acosté a las once y hoy me desperté tipo seis de la mañana. Yo quería dormir un poco más y conectarme más tarde.

Dementia:- Te conseguí una clínica donde trabaja una amiga a la que podes ir.

Igual te vamos a vigilar nosotros por las dudas.

Príncipe Ali:- Bajé de fumar dos paquetes de veinte cigarrillos por día a veinte el primer día, al siguiente día ya estaba fumando tres y hoy fumé nada más que dos.

Estoy muy contento con el cigarrillo electrónico. Si insisto un poco más creo que voy a poder dejar de fumar del todo. Y yo fumé veinte años así que es un gran avance en tan poco tiempo ¿No es cierto?

Dementia:- Me alegro que estés dejando esa porquería.

Príncipe Ali:- También estoy un poco constipado. No he podido ir al baño como en dos días.

Dementia:- Es hasta que tu cuerpo se acostumbre seguramente.

5 horas y 39 minutos después:
Underghoul:- Como cambió la Argentina desde que me fui. Ahora nadie hace pan de cebolla.

¿Cómo comen el cantimpalo sin pan de cebolla? No saben lo bueno que queda hecho tostados con queso derretido, cantimpalo, una rodaja de tomate y mayonesa.

26 minutos después:
Gordoputomón:- Jajajaja Me sorprende que conozcas el cantimpalo. En la villa la única vez que vi un cantimpalo fue la vez que le robaron al coreano del mercadito.

Medea:- Cómo supo que no hay pan de cebolla si no sale a ningún lado.

Noxim Cryptcel:- Lo acompañé a la panadería hoy al medio día.

Dementia:- ¿Lo vieron?

Noxim Cryptcel:- No, iba encapuchado, enmascarado, y se puso una gabardina larga.

Underghoul:- Un poco.

Dementia:- Pero te vieron.

Noxim Cryptcel:- Sí, bueno… Vieron algo. Iba muy cubierto como para que pudiesen ver algo importante. Fue totalmente tapado.

Dementia:- ¿Y?

Noxim Cryptcel:- Nada, la chica lo miró raro pero nada más. Además se puso el pasamontañas y guantes en las manos. Fue totalmente cubierto.

Gordoputomón:- Debe ser medio boluda mirá que no te vas a dar cuenta.

Underghoul:- Cuando le pagué se fijó en mis manos.

Dementia:- La próxima que salgan usen la silla de ruedas así no los molestan.

Noxim Cryptcel:- Bueno.

2 horas y 8 minutos después:
Medea:- Deberías comprarte una de esas máquinas de hacer pan.

Underghoul:- ¿Máquina de hacer pan? Voy a verificar.

1 minuto después:
Underghoul:- ¿Por qué no me dijeron que ya existía una máquina de hacer pan?

Dementia:- Cosa 'e mandinga.

Noxim Cryptcel:- Supusimos que ya sabrías, todo el mundo sabe eso.

Underghoul:- Pues yo no sabía, de haber sabido habría comprado esa máquina hace tiempo y no me andaba arriesgando afuera buscando pan de cebolla.

57 minutos después:
Dementia:- Es raro que Hank no aparezca. Príncipe llámalo otra vez.

Príncipe Ali:- Ahí va.

Medea:- Estoy aburrida. Estoy tan aburrida que estoy leyendo un artículo del año dos mil diez sobre el fin del mundo Maya en el dos mil doce.

Noxim Cryptcel:- Jajajaja.

Gordoputomón:- Si viene el fin del mundo espero que sea un fin del mundo heavy metal.

Príncipe Ali:- Sé que me voy a arrepentir de preguntar pero ¿Cuál es la diferencia entre el fin del mundo y un fin del mundo Heavy Metal?

Gordoputomón:- En el fin del mundo Heavy Metal hay dinosaurios, aparece el diablo, las mujeres son todas sexys salvo las brujas, y todo el mundo es como Conan el bárbaro y pelea con dragones, monstruos y hechiceros. Es todo bizarro.

Príncipe Ali:- Está bien. No voy a volver a preguntar.

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Buenos Aires, una de las ciudades más grandes del mundo que alberga a más de trece millones de habitantes en uno de los lugares más remotos del planeta. Y es allí, en la metrópolis del fin del mundo, donde convergen multitud de culturas, religiones, estilos de vida, artistas y pensadores de todo el globo. Sin embargo aunque la ciudad nunca duerme y nada parece escapar de los millones de ojos y la infinidad de cámaras de la modernidad, la ciudad todavía guarda sus secretos, tiene sus escondites para aquellos que buscan el anonimato, y entre sus callejones y cortadas, sus calles y avenidas de ricos y pobres, el cableado siempre está presente.

Cables, cables que se ignoran a diario, que son parte del paisaje, que nadie sabe de dónde vienen ni a dónde van, conforman una de las mazmorras informáticas más grandes construidas por el hombre. Como un secreto a la vista de todos, puesto ahí frente a sus narices para que sean ignorados.

Fue de esa red, de esos cables que la ciudad dio vida a otra realidad, un laberinto informático/radial conocido como el submundo, un lugar donde los hijos de la nueva era tecnológica buscaron refugio al encontrarse asediados por la violencia y el crimen de las calles.

Abandonados por la sociedad buscan refugio en la red, estas almas sin reclamo saben que nunca serán aceptadas por el mundo más allá de los callejones y los cables así que permanecen aquí tratando de mantener su dignidad y su salud mental, esperando algún salvador, un protector, alguien que los redima.

Mientras forjan su propio destino, siguen las órdenes del amo y señor de los calabozos informáticos conocido como Master, el primer hijo de Max Headroom que se aventuró a estas regiones del mundo, el caudillo fundador del submundo y líder del movimiento suburbano. Master pone a prueba a los iniciados con acertijos, engaños y trampas, ya que al final aquellos que se atrevan a adentrarse en sus dominios tarde o temprano encontrarán la under red.

La under red es diferente del submundo, es a donde se conectan algunas entidades oscuras conocidas como los conspiranoicos o Stroggs, personas de la superficie que intentan hacer negocios sucios y llevar el caos a las calles de Buenos Aires, vigilando todo con las cámaras, escondiéndose en las tinieblas.

Ya han pasado tres años desde la última vez que estos bandos se enfrentaron en una guerra virtual por el dominio de los cables y el control de los medios online. Y ahora solamente resta preguntarnos cuándo volverán a atacar los engendros de la under red.


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