En enero último, la NASA y la  Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) hacían pública una información que puso en alerta a todo el mundo científico: el año pasado había sido el año más cálido desde que existen registros, que arrancan en 1880.

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Ahora, la NOAA publicó un informe que pone de relieve el por qué de semejantes registros: el 2015 batió un nuevo récord en emisión de gases de efecto invernadero y, por tanto, en incremento global de las temperaturas.

El informe ‘El Estado del Clima’ que realiza cada año esa Administración señala que, con respecto a un 2014 que ya había marcado un récord, el incremento en 2015 alcanzó 0,1 grados centígrados. Y 2016 también apunta a batir máximos preocupantes, ya que los seis primeros meses han sido los más cálidos en décadas.

Entre otros datos, el informe de la NOAA, elaborado por 450 científicos de todo el mundo, señala que el nivel de los océanos está unos 70 milímetros por encima del de 1993; cerca del Ecuador, el número de tormentas con nombre del año pasado también supera en buena medida la media anual del periodo 1981-2010, y la temperatura del Ártico fue 1,2 grados superior a la de esos mismos años.

El fenómeno del Niño, relacionado con el calentamiento del Pacífico, resultó el año pasado el más fuerte desde al menos 1950, lo que contribuyó, junto al calentamiento global, a superar por primera vez en más de un grado centígrado la temperatura media de mediados del siglo XVIII.

Los datos que aporta el informe arrojan una conclusión al menos inquietante: se avecinan más sequías y más inundaciones y seguirá el deshielo de los polos.