martes, 20 de septiembre de 2016

CDV 16



CDV
5 horas y 46 minutos:
Ciberpunk:- ¿Qué onda?

¿Hola?

6 horas y 16 minutos:
Killer Queen:- Hola. Que temprano nos levantamos hoy :V

Ciberpunk:- Sí ¿Viste? Estoy así como con gripe o algo. Ayer estuve todo el día en la cama.

Killer Queen:- ¿Viste lo que salió en las noticias sobre la gente sola?

Ciberpunk:- Sí. Que novedad.

En realidad me llama la atención lo de esa isla que dicen que se mueve en el Paraná.

Killer Queen:- Es un bolazo eso.

Ciberpunk:- Seguramente, pero hace unos años me contaron una historia y me quedé con ese cuento así que quiero saber más.

Mi vieja me contó que un hombre, ahora no me acuerdo cómo se llamaba, pero era compañero del trabajo de ella, había filmado un ovni cuando se metía de trompa en un río. Después le voy a preguntar a ver si es cierto.

Fue hace mucho, antes de las computadoras con efectos especiales y todo eso, así que supongo que sería una filmación en cinta. Es muy importante porque alterar una cinta es mucho más difícil que alterar un archivo de una cámara digital.

8 horas y 54 minutos:
Menelcar:- Hola.

Killer Queen:- Hola.

Menelcar:- ¿Qué dicen?

Ciberpunk:- Acá estamos.

Killer Queen:- Aburrida escuchando la radio.

21 horas y 16 minutos:
Ciberpunk:- Buenas.

Menelcar:- Buenas.

Ciberpunk:- Que siesta. Lo bien que me hizo.

21 horas y 45 minutos:
Menelcar:- ¿Y vos Ciber? ¿Tenés novia o algo?

Ciberpunk:- Tuve algunas novias pero ahora me tienen en penitencia las mujeres. Debe ser por mi olor.

Menelcar:- ¡Já!

Ciberpunk:- Posta. Ahora las mujeres están muy mentirosas y resulta que para mí es muy fácil descubrir las mentiras, y como yo soy delicado, no congenio con la falsedad ni me gustan los cuernos, entonces estoy pasando como por una especie de crisis de abstinencia sexual no programada.

21 horas y 57 minutos:
Menelcar:- Por lo menos vos estuviste con más mujeres.

Ciberpunk:- Tuve tres novias. La mejor fue la última, una judía, chica muy seria, muy educada… Estaba empezando a estudiar biología la última vez que la vi. Hacíamos una linda pareja, ella era pulcra y ordenada y yo era una mugre. Y como que mi roña y mi vagancia se complementaba con su sentido común de la higiene.

La familia no me quería y rompimos.

22 horas y 2 minutos:
Menelcar:- Jajajaja.

Ciberpunk:- Me deprime un poco estar solo desde entonces porque ahora nadie me lava la ropa. Y yo no sé nada de productos de limpieza tampoco.

Es una gran cosa tener una mujer en la casa, hacen de todo. Creo que fue la última vez que usé una ropa planchada desde que estaba en lo de mi vieja.

Qué se le va a hacer, en mi casa no me enseñaron a ser limpio. Sé todo lo que un hombre debe saber; Como poner un foco, cortar el pasto, cambiar una cerradura, arreglar un retrete, pintar y todo eso. Pero nada de limpieza. A mí me dijeron que eso lo hacían las mujeres.

Además mi interés por la ciencia me hizo incursionar de chico por libros de física. A los diez años yo leía el A.B.C. de la relatividad de Bertrand Russell.

Lo único que sé de higiene es lo que aprendí en bromatología en el secundario.

Yo necesito que me limpien porque siempre estoy pensando en algo que es mucho más importante que la limpieza.

22 horas y 44 minutos:
Menelcar:- ¿Qué sos un genio?

Ciberpunk:- No, estoy loco. Sufro de TOC, soy obsesivo compulsivo. Soy muy inteligente pero no estoy sano.

Y no me hago tratar. Me estoy tratando solo.

22 horas y 46 minutos:
Menelcar:- Debe ser difícil.

Ciberpunk:- Pero ya me falta poco para estar sano. Yo diría que estoy un noventa y ocho por ciento curado. Ya no me lavo las manos compulsivamente, no tengo fijaciones, y casi no pienso cosas que no quiero.

Dicen que no tiene cura pero con un poquito de ayuda yo ya estaría bien. Solamente me tengo que deshacer de dos palabritas que se me vienen a la cabeza de vez en cuando. Y creo que si consigo un trabajo estable y seguro podría ser el fin de eso.

Por eso no me baño mucho, sería reforzar esa tendencia a lavarme las manos cada vez que siento que están sucias.

23 horas y 9 minutos:
Menelcar:- ¿Cómo es eso de pensar cosas que no querés?

Ciberpunk:- Es como si tu cabeza te dijese dos palabras, y se siente como si alguien susurrase dentro de tu cabeza y vos pudieses escucharlo diciendo eso. Pero siempre es lo mismo, siempre son esas dos palabras que no tienen nada que ver con nada. Y entonces si no lo manejas terminás pronunciando lo que te dice, porque es como la voz de tu conciencia o algo por el estilo.

Entonces para no darle bola y no confundirme trato de concentrarme en algo. Y yo descubrí que es mala idea tener la tele o la radio encendida si no le estás prestando atención. Empecé a apagar la televisión y a buscar el silencio, y me empecé curar de eso hasta que ahora solamente me faltan esas dos palabras que por suerte vienen las dos juntas. Así que cuando se vaya una supongo que se irá la otra.

Menelcar:- Cosa el mandinga.

Ciberpunk:- Sí.

Menelcar:- Jajaja que loco ¿Cómo hacés?

¿Qué tiene que ver la televisión?

Ciberpunk:- Viste que la televisión hace ruido, por ahí la tenés encendida y como que hace un murmullo. A mí eso me confundía, porque era difícil darse cuenta si el murmullo ese venía de la televisión o si estaba en mi cabeza.

Empecé a apagar la televisión para estar seguro de lo que escuchaba y no confundirme, hasta que identifiqué las palabras que me decía mi cabeza. Una vez que las supe empecé a diferenciar con claridad entre lo que es un murmullo de verdad y lo que solamente viene de mi cabeza.

Una vez que supe las palabras esas dejé de prestarles atención y se fueron yendo con el tiempo. Y ahora puedo tener la tele encendida, la radio, lo que sea que ya no me hace problema.

Fue muy difícil. Lo tuve muchos años sin decírselo a nadie hasta que leí sobre mi problema en internet.

Sigo siendo un antisocial de mierda viste, pero eso es una cuestión de plata. Si conseguís plata entonces todo el mundo te da pelota y se vuelve complicado estar aislado o no salir.

Menelcar:- Como la esquizofrenia o algo por el estilo.

Ciberpunk:- Claro, algo muy cercano. Cuando yo tenía veintidós años tuve una especie de ataque, y me tuve que tomar unas vacaciones para distenderme de mi entorno porque me estaba atormentando. Me estaba volviendo loco mal.

Yo pienso que fue por algún cambio hormonal de esa época que no me ayudó. Me fui para trabajar, estar ocupado, aclarar un poco las ideas y cuando volví estaba mucho mejor.

Pero no he tomado terapia porque algunos te dan medicamentos y las pastillas de felicidonia no me gustan. Y además los consejos que te dan son una cagada y pueden terminar empeorando las cosas, porque algunos te dicen que vayas a un gimnasio y cosas así. Yo ya intenté eso de hacer deporte y anduve bien, y funciona un poco, pero se te puede convertir en una fijación y terminar siendo contraproducente.

Cuando opté por el deporte fui a hacer artes marciales y aprendí mucho del miedo, y de cómo superar el miedo. Hice hasta que se convirtió en un problema y se volvió un refuerzo para mi condición. Pero aprendí el camino del samurái.

La cosa es que solamente uno sabe qué es lo que siente o lo que piensa, por consiguiente solamente uno puede tener la determinación de enfrentarse con ese mal y vencerlo. Nadie te puede ayudar, es cosa de ser valiente, de ser más bruto y no tener miedo. La disciplina y autodeterminación de los samuráis me ayudó a ser valiente y a vencer mis miedos. Yo soy un cinturón negro que ha peleado torneos, he peleado contra muchos hombres, a veces con varios al mismo tiempo. No le tengo miedo a la oscuridad.}

Cuando tenía veinticinco años tenía un cuerpo escultural, era como un ninja, daba saltos de dos metros tirando patadas.

A mí me ayudó porque no soy un tipo violento viste, por eso las artes marciales me ayudaron un poco. Sin embargo conocí otro chico con mi problema al que no le ayudó en nada y terminó empeorándole las cosas. Eso es muy importante.

Menelcar:- Que raro que sos.

Ciberpunk:- Como perro verde. Pero me manejo bien y no tengo problemas con nadie. Ahora me tomo las cosas con mucha calma.

Tengo más de diez diplomas y reconocimientos en artes marciales, muchos certámenes. Y fui a estudiar con las máximas autoridades del Taekwon-do a nivel mundial. Tengo un diploma firmado por el mismo Master Choi.

Hay muchos que se dicen ser grandes maestros de las artes marciales. Pero yo tengo un diploma que lo acredita.

El maestro Choi fue el hombre que inventó el Taekwon-do. Así que imagínate lo que sé. El maestro Choi me decía que yo era un tigre, y a mi amigo que era el dragón.

¿Sabes cómo tenés que pelear para que el tipo que inventó el Taekwon-do te diga que sos un tigre? Tenés que pelear con un dragón.

Menelcar:- Que groso. Deberías dar clases o algo.

Ciberpunk:- No, yo no estoy de acuerdo con el nuevo aspecto deportivo, no sé nada de deporte. No entrenaría a un deportista, entrenaría a un asesino.

Lo que yo sé es una disciplina, un entrenamiento de combate militar. Después lo agarraron para la joda. Pero no es un deporte.

Si algún día tengo un discípulo voy a avocarme a ese único estudiante. Yo no voy a cometer el mismo error de mis maestros.

En el aspecto deportivo no se mata. Y el problema es que cualquiera lo agarra y hacen payasadas. Se pegan un par de golpes y el primero en pegar gana. Y el Taekwon-do no es así, es para matar o morir, no es un chiste. Por eso Choi quería que vuelvan a las raíces del Taekwon-do, porque se estaba comercializando mucho y se estaban perdiendo las técnicas más importantes.

Yo si peleo contra un tipo no le voy a pegar. Yo si tuviese que defenderme de verdad lo mato. No voy a esperar a que el tipo saque un cuchillo o me lastime. Voy a tratar de terminar la pelea lo más rápido posible y lo dejo seco en el lugar.

Menelcar:- Mirá vos. Yo veía que había chicos en las olimpiadas y eso.

Ciberpunk:- Para mí eso es un error que fomenta la violencia sin sentido. El Taekwon-do no tiene nada que ver con la competencia, tiene que ver con el honor, la sabiduría y la supervivencia. El Taekwon-do es hacer el bien, es hacer lo que es justo, es defenderse del mal y no dejar que otros hagan el mal.

La competencia crea la ilusión de que hay mejores y peores. No hay mejores y peores en el Taekwondo, los hay sabios y letales.

Yo recuerdo cuando fuimos con Yapuncic, que en esos años era el director de la AST en Argentina, a ver al gran maestro. Y ya en ese entonces muchos habían perdido el camino del samurái.

Los mejores maestros que he conocido no han sido grandes campeones, sino personas de un ética y disciplina intachable. La velocidad se va con la juventud, la sabiduría y el conocimiento de la técnica perdura más allá de la condición física.

Los maestros de ahora conocen la técnica, pero no saben interpretarla. Repiten la forma pero no entienden lo que hacen ni cuándo usarlo. La forma es letal.

El estudiante debe movilizarse rápido por el maru o dojang, pero el estudiante que no puede moverse rápido es el que mira y aprende. Y el que más aprende es el más valioso porque cuando los años pasen será el que más recuerde y el más sabio. Por eso no hay mejores y peores, el más ansioso o físicamente desarrollado aprende menos.

Menelcar:- Che que bárbaro que sepas todo eso.

Ciberpunk:- Sí. Está genial. Fue la época más copada de mi vida.

Lo que pasa es que no podés andar así por el mundo porque si no tendrías que vivir a las piñas.

Pero el Taekwon-do es algo muy especial. Te prepara para enfrentar lo peor. Es difícil de explicar cómo aflora el Taekwon-do cuando tenés que enfrentar lo peor. Es una sensación indescriptible de fuerza y poder, de pronto te convierte en una máquina de matar, te vuelve invencible. Por eso es tan peligroso enseñarlo mal, porque los alumnos pueden confundirse.

Y por eso no apoyo lo competitivo. Lo competitivo crea ganadores y perdedores, mejores y peores, envidia, celos. Esas emociones son dañinas, son malas. Los premios pueden confundir al alumno, hacerle creer que es mejor, llenarle el corazón de vanidad, orgullo. Eso podría dirigirlo a un mal juicio, a lastimar a una persona inocente.

Menelcar:- Que lastima que no seguiste con eso. Porque debe estar buenísimo.

Ciberpunk:- No podía. Yo estaba enfermo y necesitaba el apoyo de mi familia. Yo quería curarme.

No estoy seguro, pero me parece que Yapuncic viajó una o dos veces a ver al maestro allá, cuando estaba en Estados Unidos. Yo estaba en la academia con el hijo del general.

Pero yo no podía seguir, era muy peligroso, para mí y para los demás también.

Me acuerdo que una vez el maestro nos vio pelear a mí y a mi amigo y dijo a su hijo ¨son el tigre y el dragón, siempre están pelando, siempre aparecen en algún lado¨ y el tigre era yo. Guardé todo el orgullo y la alegría en ese recuerdo. Era increíble lo que podía hacer.

El dragón, mi amigo, era invencible, solamente pude pegarle un golpe ese día. Gané porque yo era rápido como un rayo, pero peleaba tan cerrado que no tenía punto débil. No había forma de pegarle sin que me arrancase la cabeza de una patada. No me lo voy a olvidar jamás, tiré yop chagui y cuando saltó para atrás lo perseguí y le pegué un golpe en medio de la boca. Hay que ser más rápido que un rayo y más astuto que un zorro para pegarle al dragón.

Después de ese entrenamiento y de conseguir la aprobación del maestro tuve que volver a casa. Me acuerdo que me dijo que yo había llegado a ser uno de sus mejores estudiantes. Porque yo siempre lo ayudaba con todos los seminarios y esas cosas. Me miró muy feo cuando le dije que me tenía que ir porque él sabía que yo era una máquina.

Todavía guardo los títulos y algunos recuerdos y fotos que me saqué con él cuando estaba allá.

Yapuncic es un gran maestro, pero él vive del taekwon-do.

Voy a contarte un secreto del Taekwon-do. El Taekwon-do se enseña a partir de la técnica del dragón, en pocas palabras a estar saltando continuamente, mantenerte en movimiento y alerta. Pero la técnica del tigre es diferente y nadie la practica acá porque no la conocen, y consiste en aparentar que se camina, sirve para confundir al dragón. En lugar de saltar en el lugar, se camina de un lado a otro como un tigre enjaulado, para que el dragón piense que te estás moviendo, pero en realidad lo que estás haciendo es poner un pie delante de otro para tirar una patada.
La mayoría solamente conoce el Taekwon-do del dragón, porque es más fuerte y su técnica es mejor, pero el tigre es más inteligente y más rápido. Y con eso se le puede ganar muy fácil.

Se enseña dragón, a estar en movimiento y en una posición cerrada, porque de esa manera se tienen todos los golpes a disposición. Es más eficiente para pelear contra alguien que no sabe nada. Pero el tigre neutraliza todos los golpes que pueda tirar un dragón, sirve para pelear contra alguien que sabe artes marciales, al moverte lateralmente o de costado, el dragón no puede usar, el yop chagui, el ap chagui, ni aéreo chagui, o neryo, la patada circular o bandal, porque la esquivarías o te pegaría en la espalda. Entonces solamente le quedan los puños, el dolio y el bandal de un lado, así vos te moves rápido y podés contrarrestar cualquier golpe que te tire. Porque el dragón es una posición frontal y agresiva, y el tigre es una posición lateral y defensiva.

Con el tigre uno no puede usar los puños, en realidad solamente te queda el yop chagui, el salto con giro y la vituro chagui. Pero si por casualidad se le llega ocurrir tirarte cualquier golpe y acercarse lo podes matar. Porque le pegas un talonazo en la cien y cae muerto.

El problema es que se enseñan todos los golpes juntos y no por separado como debería, porque el salto con giro y la vituro chagui son golpes específicos del tigre o posición perpendicular al adversario. Entonces, si el alumno no entiende que esos golpes son para otra postura lo más normal es que salga lastimado en los torneos o en cualquier práctica. Se enseña mal y termina mal.

La diferencia más marcada está en que peleando frontalmente, en posición Gunnun Jumbi Sogui o Niunja Jumbi Sogui, uno tarde o temprano va a tener que meter la cadera y ponerse frontalmente para pegar. Pero si uno se pone a la defensiva y camina perpendicularmente de Gunnun Jumbi Sogui
a Kyocha Sogui, entonces la técnica te va a cobrar un poco más de sentido. Es una manera un poco más peligrosa de usar la técnica, porque frontalmente el yop chagui se usa para golpear las costillas y sacarle el aire al oponente, pero lateralmente se usa para golpear la tráquea y matar al oponente. Lo mismo para el salto con giro, frontalmente se usa para romper la mandíbula del oponente, pero lateralmente se usa para romperle la cien y matarlo.

Cada postura tiene sus ventajas y desventajas. Obviamente que pelear frontalmente es mejor porque te permite reducir tu oponente a golpes. Sin embargo, lateralmente tenés una oportunidad de matar de un solo golpe.

El tigre es la perfección de la técnica y la velocidad, no de la fuerza y la resistencia como el dragón. También quiere decir que si fallas en el momento de ejecutar la técnica el otro te puede matar a golpes, o te podes romper el talón contra su cabeza. Es una oportunidad de una fracción de segundo. Por eso cuando tratan de enseñar las dos cosas al mismo tiempo quedan un montón de técnicas y posiciones que no se saben para qué sirven, porque son dos estilos distintos.

Menelcar:- A mí me hubiese encantado hacer algún deporte.

Ciberpunk:- Dejar el Taekwon-do para mí fue terrible. Yo soy un sagionin, estuve años entrenando y más que nada estudiando para llegar a ser un gran maestro. Y tuve que dejar porque ya me estaba haciendo mal, sabía demasiado y me obsesionaba.

Me hubieras visto, yo tenía una técnica perfecta. Cuando querían mostrar algunos movimientos me pedían que ejecute algunas patadas. Tenía un estado físico impresionante.

Yo creo que fue lo mejor de mi vida, si hubieras visto esa pelea que digo, fue algo espectacular. Estábamos los dos en una condición física impresionante, tenía todos los abdominales marcados. Era una bestia.

Todavía no puedo creer que yo haya llegado tan lejos. Ahora siento como si hubiese sido todo parte de un sueño, de otra vida, como si fuera otra persona.

Menelcar:- Deberías volver a hacer cuando te recuperes.

Ciberpunk:- No. Podría ser que le enseñe a alguien muy especial, que tenga el criterio y el espíritu para ser un maestro. Pero no volvería al entrenamiento porque a mí se me va la mano. A mí me gusta demasiado, más de lo sano.

Lo haría para entrenar a alguien como yo, uno que me lleve a ver esa pelea entre el tigre y el dragón, y poder verla desde afuera.

Vi muchos torneos y competidores, pero nunca semejante bestialidad de velocidad como esa vez.

Vos no sabes, los dejamos a los yanquis y al coreano con los ojos como un dos de oro. Jamás habían visto esa destreza.

El otro chico, el coreano, es una de las mejores personas que yo haya conocido en mi vida. Era un capo. Nos hicimos amigos en el entrenamiento. El era duro para hacer la técnica, pero si yo no hubiese estado en esa condición física me habría matado de un golpe. Era un animal.

Por él tuve que aprender a pelear a la defensiva, porque si me llegaba a tocar me mataba. Así que no tenía muchas opciones, era aprender o morir.

Menelcar:- Lo que veo es que tuviste una vida muy interesante. Yo ni siquiera viajé afuera del país.

Ciberpunk:- Acá en Argentina hay muy buenos maestros, lástima que la mayoría están en lo competitivo.
Creo que el mejor maestro de artes marciales de ahora es uno de jiu jitsu, nunca presentó ningún alumno a un torneo. Lo último que supe es que tenía dos alumnos. Pero igual en este país nadie pelea por tableros, en Japón o Corea defender el tablero es muy importante.

Acá no les enseñan a matar a los alumnos. Tienen mucha competencia y mucha medallita entre ellos pero no hay honor ni vida en juego. Se ponen protecciones, lápiz labial, un poco más y van en tanga al entrenamiento. Un palazo en la espalda es lo que les hace falta, es lo que me daban a mí si llegaba a preguntar algo. Nos hacían poner en posición de Anunn Sogui y nos pegaban palazos en la espalda, en las piernas y en los brazos para ver si estaban firmes.

Menelcar:- Debe ser duro el entrenamiento y eso ¿No?

Ciberpunk:- A veces empezábamos a entrenar a las dos de la tarde y terminábamos a las once de la noche. Cuando terminábamos estaba hecho pomada, totalmente exhausto, me temblaban los músculos. Me pegaban tanto pero tanto que todavía tengo formaciones de calcio alrededor de los huesos de los palazos que me daban.

Una vez el maestro me rompió la cara, me rajó la ceja y me tuvieron que dar cinco puntos para volver a ponerme la ceja en su lugar. Todavía tengo la cicatriz.

Lo que pasa es que el Taekwon-do está dividido en dos, están los tradicionalistas conservadores como yo, y están los nuevos, los del deporte por así decirle. Somos diferentes.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario