domingo, 9 de octubre de 2016

Necochea, un pozo infecto de cucarachas.


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Por El chico de la cámara
Antes de empezar con las acusaciones, las críticas, los insultos y a divagar por mi memoria me gustaría recordarles a las personas de este pueblo infecto de cucarachas lo que era esta ciudad.

He vivido 33 años en Necochea, y mi familia vino a esta ciudad en la década del 30 del siglo pasado, cuando la ciudad era un pastizal y las vacas asomaban por las ventanas.  La casa más cercana a la de mi familia estaba a más de dos kilómetros porque en esa época el sector de la playa no era otra cosa de un médano baldío.

Desde que tengo memoria solamente he visto a los medios de comunicación de otras ciudades criticar nuestra ciudad. Solamente mencionan nuestra ciudad para hablar de lo malo que pasa que acá, y después de años llegué a la conclusión que parte del problema son los propios necochenses.

Cuando mi familia llegó a esta ciudad la intendencia estaba manejada inteligéntemente y la ciudad era próspera, la ciudad estaba a punto de crear lazos con la ciudad de Miami desde donde vendrían grandes cruceros turísticos, lo que era primera plana en el diario de la época. Ahora esa primera plana es solamente un papel enmarcado en el museo de historia más pobre de la provincia de Buenos Aires, si es que se le puede decir museo a ese bochorno que tenemos en el parque. El museo da asco y no pasa nada.

Cuando era chico, la vecina ciudad de Mar Del Plata era apenas un poco más grande que la nuestra, tenía alrededor de cien mil habitantes y la nuestra cincuenta mil, la ciudad de Miramar era más chica y por tanto recibía menos atención. Lobería era un pueblo olvidado. Ahora Mar Del Plata es una de las ciudades más importantes de la provincia, casi una extremidad de la capital, Miramar es más próspera que Necochea y hasta Lobería se ha embellecido con el tiempo. Necochea sigue estancada en la nada, como detenida en el tiempo. Se expandió, cierto, pero no para arriba sino para los costados y porque hay más pobreza. Aumentó la pobreza y el desempleo y no pasó nada.

Cuando nací, el país entró en la democracia, terminó el nefasto gobierno de la dictadura y comenzaron los nefastos gobiernos de ladrones. Y los ladrones no han parado de robar en nuestra ciudad, por eso no tengo memoria de un gobierno que no haya robado. Y acá no hicieron nada.

La dictadura nos dejó una pista para avionetas clandestina sobre un tramo de una avenida, un puente derrumbado y más de una veintena de desaparecidos, o tal vez más, hasta donde se informó oficialmente. Porque acá nos roban, nos mienten y todo se lo tragan los médanos y se lo lleva el viento. Pero los necochenses no hacen nada.

Malos gobiernos dejaron un puente caído por más de veinte años y muchas promesas sin cumplir. El desvalije de la guita de las reparaciones se puede ver a simple vista, es parte del paisaje de la ciudad hace más de treinta años. Y los necochenses como dormidos, o asustados de quejarse, porque hay unos cuantos mafiosos que intimidan a las personas y nadie hace nada.

Personajes oscuros con negocios turbios como Gerónimo Venegas, entre otros, se agenciaron este pueblo durante décadas. Secuestraron la ciudad y la convirtieron en un basurero, por medio del miedo, de los arreglos por debajo de la mesa… Ahora Necochea es una ciudad secuestrada por el crimen organizado y puedo probarlo, al igual que cualquiera en este pueblo de mierda. Pero nadie dice nada.

Esta es una ciudad donde la palabra licitación es un sinónimo de robo, cada vez que se habla de que van a hacer una obra y que van a licitar algo es porque hay un manotazo en puerta. Pero nunca se investiga nada.

Imagínense que hace algunos años el parque de la ciudad tenía un paredón donde la gente iba a sentarse los fines de semana a tomar mate, uno de los pocos pasatiempos sanos que hay en una ciudad donde no hay nada para hacer en invierno. Con los años el paredón se fue rompiendo y entonces llegó la famosa licitación para la obra, sin embargo en lugar de repararlo lo tiraron abajo. Y así el parque perdió parte de su atractivo, y no pasó nada.

Durante décadas se robó con la famosa escollera y el puerto hasta que la aduana de ese puerto se convirtió en una garita abandonada. Hasta que por ahí después de robarse el puerto como veinte veces hicieron una obra como para decir que hacen algo. A nadie le importó, nunca hubo siquiera una manifestación.

Recientemente empezaron a tratar de robarnos el famoso parque Miguel Lillio, se dieron el gusto de manotear tierras frente al mar y construir un barrio privado para toda la lacra mal oliente. Y el tema no es que se haya loteado ese sector frente al mar, el tema es que le dieron esos terrenos a personas muy específicas, amigos de amigos, acomodados, etc. Porque la verdad es que no molestaría si le hubiesen dado eso a un vecino, pero la verdad es que ahí construyeron para algunos mientras el resto de la ciudad miraba cómo les robaban.  Y no pasó nada.

En una de esas el tal Venegas, famoso delincuente de nuestra ciudad, no pudo hacer negocio para quedarse con las licitaciones de un sector del complejo casino (de la lotería del estado). Y entonces sucedió algo tremendo, algo que debió haber sido una noticia a nivel nacional pero que no pasó de una mención fugaz por las pantallas, hubo un atentado al estilo terrorista en el que prendieron fuego una parte del complejo casino. Nadie se adjudicó ese atentado, pero todos sabemos que fueron los del partido justicialista y algunos empresarios que estuvieron tratando de quedarse con eso durante décadas. Y nuevamente acá no pasó nada, ni siquiera se investigó como se debía.

Después de eso prendieron fuego una sucursal del partido radical. Y todo quedó en la nada.

En Necochea se pueden observar las cosas más insólitas, como por ejemplo que hay un bingo justo frente a un banco. Me imagino que no debe haber peor lugar para poner un bingo, encima ese bingo no solamente está frente al banco sino que además está en pleno centro de la ciudad. Coimas van, coimas vienen, jodieron durante años para ponerlo ahí y empobrecer a estos crédulos  justicialistas que se creen cualquier cuento.

Hagamos cuentas, es una ciudad tomada por la mafia, esa mafia se ha robado todo por décadas, es una mafia peligrosa que ha hecho atentados. Además pusieron un bingo en frente de un banco. Y acá nadie se queja de nada.

Cuando era chico en Necochea se festejaba carnaval, y se hacía un festival infantil que era fabuloso. Había gente que pasaba todo el año armando una carroza, el turismo copaba ambos lados de una avenida y pasaban las comparsas esquivando payasos que vendían globos. Era para los más pequeños como un día en disneylandia. Hasta eso se robaron y pasó de ser uno de los carnavales más grandes del país, y una gran atracción turística, a ser un acto politizado deprimente y de cuarta.

No solamente se fue yendo el turismo, con forme el tiempo fue pasando algunos negocios fueron cerrando, comercios que habían estado desde la fundación cerraron por coimas y aprietes para quitarles lo que tenían a los dueños. Dejaron galerías cerradas todo el invierno, y locales vacíos incluso en las mejores temporadas. Así se fue parando el trabajo, la actividad comercial y los jóvenes que pudieron se fueron a buscar oportunidades a otros lados, dejando una población envejecida con un trauma de dictadura y un discurso peroncho de hace sesenta años.

Entre un afano y otro fueron quedando los colegios despintados, con problemas de mampostería y calefacción. Se fue la industria metalúrgica, se fueron las lanchas pesqueras del puerto, cerraron las plantas que se dedicaban a procesar la producción pesquera. Y hasta no hace mucho teníamos maestros o profesores acampando en una habitación de dos por dos protestando por la educación. 

Increíble que una ciudad con uno de los puertos más importantes del país, que bien podría ser una vértebra fundamental en el comercio internacional esté tan abandonado. Increíble que se hayan robado un puerto internacional y nadie haya hecho nada. 

De yapa, tampoco se investigan las razones por las cuales mueren tantas personas de cáncer en nuestra ciudad. Y es que la ciudad está rodeada por campos que fumigan y usan productos tóxicos. La cantidad de personas que mueren a causa de la falta de inspecciones sanitarias es alarmante. Los agroquímicos se han llevado a muchos, me atrevería a decir que en esta ciudad no hay nadie que no conozca a alguien que tiene algún cáncer o a alguien que ha muerto de cáncer.

Los necochenses son una raza aparte, una raza de pelotudos bastante importantes porque los podés robar, los podés cagar durante años, y los boludos todavía creen en los reyes magos. Hacen todo al revés y piensan todo como la mierda. Por eso no hacen, ni dicen, ni piensan nada salvo por los tres pelotudos que salen por la radio y que creen que alguien los escucha, y algún redactor intimidado del diario que alguna vez se animó a decir algo antes que al diario lo compre la mafia.

Los necochenses son tan raros en su haber que fueron y pusieron un busto de Perón justo frente al cartel de la ciudad, cosa que nadie pueda sacarse una foto con el letrero de la entrada a la ciudad sin que salga el busto ese. No sea cosa que tengas ganas de sacarte una foto sin un busto de Perón en el medio.

Algunos ilusos todavía creen que la ciudad está creciendo. Yo hace mucho me di cuenta que se está convirtiendo en un pueblo fantasma, se nota cuando uno sale a la noche y comprueba que hay cuadras llenas de viviendas en las que solamente viven una o dos familias, que las casas están abandonadas todo el invierno, que son casas de verano.

Finalmente, después de décadas de sabotaje gubernamental, empresarial y de negocios turbios lograron encontrar la excusa perfecta para cerrar una de las pocas atracciones turísticas que tiene la ciudad, el casino. Ayer les avisaron a los más de cien empleados del complejo casino que serían trasladados a un hotel durante algunos meses y que venderían el complejo a unos empresarios. Y así uno de los casinos que alguna vez fue uno de los más grandes y vistosos de América Latina pasará a la historia al igual que esos papeles del museo. Y nadie dice nada.

Con el tiempo Necochea se fue convirtiendo en una ciudad tan deprimente que la gente comenzó a suicidarse, y ahora uno de los pasatiempos de algunos consiste en crear redes comunitarias para la prevención de los suicidios… A eso llegamos, de ser una ciudad cerrando acuerdos internacionales a ser una ciudad conocida por su alta tasa de suicidios y por sus homicidios múltiples. Ahora la moda de muchos es sintonizar el noticiero local y ver las necrológicas.

La playa sigue igual, una maravilla, mejor que la de Mar Del Plata seguramente, pero acá nadie pone un mango. Acá se roban todo, no se puede poner una cabina de teléfonos sin que al otro día no aparezca orinada y pintada con aerosol.

Una gran cantidad de los comercios de Necochea son utilizados para lavar dinero o evadir impuestos. Son pantallas para mover la guita que se afanan los partidos… Está lleno de concesionarias que nunca vendieron un auto, oficinas que no hacen nada y comercios que no han visto un cliente en años.

Además de que también tenemos el boleto de colectivo más caro del país. Increíble que haya que pagar como cinco pesos por boleto por un cuarto del recorrido que hace el mismo servicio público en cualquier otra ciudad del país. 

Así fue como de a poco mi familia fue tomando la decisión de irse de la ciudad, porque no hay trabajo, ni oportunidades, ni avance en ninguna dirección. El centro de la ciudad sigue igual que hace veinte años.

Necochea se convirtió en una ciudad de altos contrastes donde uno puede comprar el teléfono celular más moderno pero no hay wifi comunitario en el centro.

A veces da miedo saber que el centro de la ciudad queda liberado por la policía los sábados y domingos después de las dos de la tarde, cuando pasa el chico que se roba las motos y las bicicletas. Todo el mundo sabe que pasa eso, los comerciantes del centro no se animan a decir nada por miedo. Pero nadie hace nada. 

Después de décadas de trabajo, algunas personas con un poco de visión y dinero construyeron un montón de balnearios frente al mar, para los turistas, para alquilar carpas y aprovechar el poco turismo que capta la ciudad. Y ya aparecieron los vivos de la ¨licitación¨ que propusieron crear un frente costero, para lo cual lógicamente habría que sacar los balnearios que costaron tanto construir, una obra de la cual seguramente se robarán el dinero como lo han hecho siempre. Y así es como seguramente nos quitarán los balnearios y se robarán la plata de eso. 

Porque encima eso, esa mafia que tiene secuestrada la ciudad y que hace lo que quiere está tan metida dentro del gobierno y de las oficinas de la municipalidad que hacen los arreglos sin que la gente tenga nadie a quien recurrir. La gente está indefensa contra estos ladrones que arreglan entre ellos.

La última vez se organizó una manifestación para rescatar el parque porque había un grupo de estos vivos de la ¨licitación¨ que querían talarlo. Por fortuna alguien con dos neuronas tuvo la idea de llamar a una manifestación y por primera vez en la historia de esta aldea no nos robaron. 

Y cuidado con denunciar algo o ver algo que no tenías que ver, porque si llegas a decir algo no tenés por dónde escaparte salvo que vayas por la ruta donde te van a estar esperando como le pasó a unos cuantos. Porque ya se robaron el aeródromo así que no te vas a poder escapar de la ciudad en avión, ni por tren, ni por mar. No sería la primera vez que le cruzan el auto a uno que vio algo en la ruta a Mar Del Plata. 

Una comisión investigadora para revisar las irregularidades e investigar a fondo el lavado y el narco se quedaría corta. Porque además están todos metidos en ese tome traiga de coimas y arreglos por debajo de la mesa; El intendente, comerciantes, policías, jueces, etc. 

Parece que todo el mundo sabe quién es el dealer de la droga, que va en un autito rojo a vender marihuana al ciber del centro que se llama Mega Net menos la policía. Llama la atención que haya comercios que ponen en vidriera artículos robados, que tránsito nunca encuentre una moto robada…

Y yo podría seguir y seguir… Y no pasaría nada.

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