sábado, 26 de noviembre de 2016

Fuego en Israel: el regocijo de los intolerantes mientras judíos y árabes comparten penurias


Fuente: http://www.infobae.com/, RT
El gobierno detuvo a más de una docena de sospechosos de provocar algunos de los incendios que asolaron el país y afectaron poblaciones donde conviven familias de diferentes etnias y religiones



En este nuevo shabat que transcurre entre los atardeceres del viernes y el sábado, todo Israel está descansando, salvo el pequeño ejército de bomberos y rescatistas que sigue combatiendo los focos de incendios -que asolaron mayormente el norte del país- y los miles de damnificados.

Con los comercios y las oficinas cerradas, y el transporte detenido mientras dura la jornada religiosa de reposo semanal, lo que no se detendrá es la polémica: ¿Se trata realmente de una acción terrorista coordinada como aseguran algunas fuentes del gobierno?

Por lo pronto, en la tarde del viernes, voceros oficiales anunciaron que se había detenido a "más de una docena" de sospechosos de haber iniciado fuegos, todos ellos árabes de Israel o de los Territorios Palestinos.

Otra versión señalaba además la detención de "dos árabes" presuntamente involucrados en los fuegos que estallaron en el bosque de Beit Meir, en las afueras de Jerusalén.

"Lamentablemente, hay evidencia de que hubo incidentes de incendios provocados", dijo el viernes el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. El jefe del gobierno prometió "duros castigos" para lo presuntos incendiarios.

"Hay un precio a pagar por los actos de terrorismo", advirtió Netanyahu.

Se trata de "una nueva forma de intifada", afirmó por su lado el experto en seguridad Shaul Bartal en referencia a otras olas de revueltas palestinas contra la ocupación israelí.

Consultado por Infobae, Bartal dijo que los sectores más radicales entre los palestinos "ya entendieron que armas simples como los cuchillos o los incendios pueden hacer más daño a Israel que las bombas terroristas".


Precisamente, en los últimos días antes de los incendios habían aparecido en la prensa israelí artículos sobre el desvanecimiento de la oleada de ataques con cuchillos que entre fines de setiembre del año 2015 y enero de este año dejó 38 israelíes y 235 palestinos muertos.

Una de las grandes novedades de la Intifada de los Cuchillos fue que la ola de ataques fue llevada adelante por militantes aislados, sin mayores coordinaciones con las cúpulas de organizaciones como Hamas.
En el caso de los incendios, sectores del gobierno y algunos expertos dieron a entender que algo similar ocurrió con los fuegos de los últimos días.

La oleada de apuñalamientos de soldados y civiles israelíes llevada adelante por hombres, mujeres y niños palestinos estuvo impulsada mayormente por el conflicto alrededor de la soberanía sobre el Monte del Templo, donde sobrevive el Muro de los Lamentos, el sitio más sagrado para los judíos, y dos de los principales lugares santos del Islam, la mezquita de el-Aqsa y el Domo de la Roca.

Un nudo de propaganda y malentendidos llevó a muchos indignados palestinos a procurarse de cuchillos y salir a apuñalar en Jerusalén y en Cirjordania. Ahora, se presume que un nuevo conflicto religioso, sobre el volumen de los altoparlantes de las mezquitas, fue lo que originó la ola de incendios.

En efecto, el parlamento israelí, la Knesset, desató una ola de protestas cuando se puso a discutir una ley para silenciar las bocinas con que los clérigos islámicos llaman a la plegaria desde los minaretes de las mezquitas, una habitual banda de sonido en ciudades como Jerusalén o Nazaret.

Proféticamente, pocas horas antes de que comenzaran los incendios, uno de los líderes de Hamas en el exilio, Khaled Mashaal, dijo desde Qatar que, al avanzar con ese proyecto de ley, las autoridades israelíes estaban "jugando con fuego".

En la tarde del viernes, según indicó a Infobae el vocero policial Micky Rosenfeld, un importante foco de incendio permanecía en el norte del país, y varias unidades de rescatistas estaban "movilizadas en diferentes áreas para dar una respuesta inmediata" a otros eventuales fuegos.

Rosenfeld señaló que esos equipos estaban "en coordinación con aviones de Grecia, Italia, Inglaterra, Chipre y Rusia" que sobrevuelan las zonas afectadas dispersando líquidos retardantes y confirmó que el gobierno permitió a los residentes de Haifa regresar a sus hogares.

Reportes televisivos hablaron también de intentos de iniciar incendios en zonas de Jerusalén y de Ariel, una de las más grandes ciudades construidas por colonos judíos en los Territorios Palestinos.

Otros focos se registraron en la zona de Kiryat Arba, en el sur del país, y de Harashim, en la Galilea.

Se estima que alrededor de 80.000 personas fueron evacuadas por los incendios, y la mayoría de ellas ya comenzaron el retorno a casa. Algunos se encontrarán con hogares destruidos, otros con daños menores y muchos solamente deberán dejar abiertas las ventanas unas cuantas horas para dejar escapar el olor del humo.

Una ola de incendios se vivió en el país en diciembre del 2010, cuando el fuego arrasó los bosques del monte Carmel, al sur de Haifa, cobrándose la vida de 44 personas.

Aquella vez también se registró una pequeña oleada de incendios provocados que acompañó el desastre del monte Carmel. Y, según Bartal, los incendios intencionales "son una forma de terrorismo" en esta zona "desde los años de la revuelta árabe de 1936-39" contra los colonos judíos que se asentaban en la entonces Palestina bajo mandato británico.

Pero fue recién en el caso de esta semana que fuentes del gobierno y parte de la prensa israelí comenzaron a hablar de "una nueva forma de terrorismo" en referencia a los fuegos.

Incluso, "si Israel no encuentra una respuesta rápida" para controlar nuevos eventuales brotes de fuegos, "los incendios intencionales serán cada vez más potentes", advirtió Bartal.

"Desgraciadamente, estamos viviendo de nuevo el pánico que sufrimos durante la oleada de los acuchillamientos", dijo a Infobae la argentina Susana Sandler, que vive en Haifa con su esposo también argentino y un hijo que acaba de comenzar el servicio militar.

Los fuegos en la zona, contó, "se esparcieron de golpe, no hubo forma de que el gobierno lanzara un alerta" para prevenir a los pobladores. "Entras en un estado de miedo muy grande, porque no se sabe de dónde puede provenir" la próxima boca de fuego, "cualquiera puede volver a Haifa, prender fuego a unos cartones con combustible y originar un nuevo incendio", se lamentó.

Otros expertos son más escépticos, como Barak ben Zur, según el cual "primero hay que capturar a los sospechosos, conseguir evidencia y llevar el asunto ante la justicia", antes de hablar de actos de terrorismo.

En conversación telefónica con Infobae, ben Zur estimó que es "muy temprano" todavía para "saltar a conclusiones". "Los políticos se apresuran a juzgar" y a hacer declaraciones, añadió. "Eso es normal, vivimos en Israel", agregó con un tono sarcástico y en referencia a una esquina del mundo adonde la propaganda y las acusaciones mutuas son hechos cotidianos.

Además de cubrir las últimas novedades desde el frente del combate al fuego, los medios periodísticos y las redes sociales se convirtieron en los últimos días en reflejo de los odios que genera el conflicto.

Muchos apuntaron al supuesto "regocijo" que los fuegos generaron entre sectores árabes y palestinos. Es que, en efecto, incontables posteos en internet y comentarios en los medios de comunicación afirmaron que los incendios fueron en realidad "un castigo de Alá" contra los israelíes por querer controlar el volumen de los altoparlantes de las mezquitas. Para otros, fue simplemente una buena oportunidad para ver cómo "Israel se quema".

Decenas de "memes" con pretensiones humorísticas poblaron internet, y no faltaron las autoridades religiosas musulmanas que festejaron los incendios, como el imán Mishary Rashid Alafasy, de Kuwait, quien lanzó un tuit deseando "la mejor de las suertes a los fuegos".

El jefe de la oficina de Seguridad General de Dubai, Dhahi Khalfan Tamim, también utilizó Twitter, en su caso para afirmar: "Israel prohíbe a los muezzin", las personas encargadas de hacer los llamamientos por altoparlantes desde las mezquitas, "y ahora se prende fuego, bendito sea Dios".

La respuesta no se hizo esperar, y por cada comentario celebratorio en internet, una réplica israelí surgió criticando a los vecinos.

"Israel se merece este castigo", escribió por ejemplo Sadiqq Basha en la sección de comentarios de los lectores del sitio online del diario israelí Yediot Ajronot. "Hace falta una clase especial de idiota para regocijarse al ver a su propia gente lastimada por el mismo fuego", le replicó la lectora Jennnifer Morgersten.

En efecto, importantes focos de los incendios, como Haifa y Jerusalén, son zonas donde, de alguna manera y como pueden, conviven árabes y judíos isralíes. Y el fuego no hizo distinciones en su marcha destructiva.

En ese sentido, algunos líderes árabes, como el parlamentario israelí Ahmad Tibi, protestó contra las acusaciones generalizadas hacia los palestinos y pidió "unir nuestras manos para superar los fuegos y también calmar las llamas de la incitación".

Es una situación "triste y dolorosa" y "nuestras casas están abiertas para los evacuados", dijo Tibi, quien es musulmán y cuenta con un escaño en la Knesset por el partido Taal, o Movimiento Arabe para la Renovación.

Como gotas de agua contra el odio detrás de los fuegos, otras acciones mostraron que la convivencia es posible. Además de las ayudas de Europa y de Estados Unidos, el gobierno israelí anunció que aceptó las ofertas de Jordania, Egipto y hasta de la Autoridad Palestina de enviar personal y equipos de socorro contra los incendios.

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