jueves, 22 de junio de 2017

El “Rey de La Salada” cayó en su mansión y tiembla la Argentina trucha


Fuente: http://www.eldia.com
Jorge Castillo se resistió al arresto y baleó a un policía. Anoche hallaron dos millones de pesos.

Jorge Castillo -más conocido como “El Rey de La Salada”- dormía en su casa de Open Door, en el partido de Luján, cuando decenas de policías irrumpieron a los gritos en esa mansión con pileta y cancha de tenis que los vecinos no dudan en describir como “la más espectacular” del Haras Argentino. Dijo su mujer que creyó que eran ladrones, porque no anda “en cosas raras o turbias para pensar que viene un allanamiento”. Que por eso disparó con una escopeta, “como para hacer ruido”, dijo.

Un policía terminó herido en un ojo y Castillo sumando el cargo de “tentativa de homicidio” a la imputación de jefe de una “asociación ilícita” en el manejo de los puestos ilegales que se montaron en el Camino de la Ribera, en la localidad de Ingeniero Budge, Lomas de Zamora.

En total hubo 30 detenidos en otros 55 allanamientos. Según los investigadores, Castillo, dueño del Paseo de Compras “Punta Mogote” desde hace 20 años, lideraba la llamada “Banda de los Chaqueños”; su sobrino Adrián Capazo Castillo, propietario de la feria “Coty 4”, la conocida como “Banda de Adrián o de River” y otro sospechoso llamado Leonardo Gaitán, la “Banda de los Cucos”. Todos fueron detenidos, al igual que el hermano de Jorge, Hugo Castillo, y su esposa, Gladys Arrieta, propietarios del paseo “Coty 3”, entre otros familiares. También cayeron tres policías: dos de la Bonaerense y uno de la Federal.

Anoche hicieron otro allanamiento en el predio de Punta Mogotes, descubriendo al menos 9 cajas fuertes ocultas -tenían paredes y puertas falsas- donde hallaron más de 2 millones de pesos.

CONTROLAR HASTA EL DELITO
El fiscal de Lomas de Zamora Sebastián Scalera, que lidera el cuerpo de instructores que investiga todas las investigaciones sobre la feria La Salada, aseguró ayer que la causa comenzó en abril de 2015, cuando varias personas “quisieron recuperar la zona tras un desalojo y realizaron una serie de desmanes, cometieron robos, rompieron cámaras de seguridad e impidieron la circulación de vehículos”.

“Este grupo tenía el control de miles de puestos callejeros que funcionaban afuera de los predios habilitados”, dijo el fiscal, quien aclaró que en base a los datos, “se pudo establecer la existencia de tres bandas”. Estas organizaciones se dividían los distintos sectores callejeros alrededor de los tres complejos legales de “La Salada”, que siguen funcionando normalmente y no fueron clausurados.
Scalera explicó que a los imputados se los acusa de explotar de manera ilegal los puestos, cobrar un canon a los feriantes para poder permanecer en el lugar y otros por seguridad, limpieza, estacionamiento y el pago de un bono contribución.

También les endilgan obstaculizar permanentemente el tránsito y la circulación en los alrededores de la feria, con lo que impedían que los vecinos pudieran acceder a sus casas.

Según el investigador, todas estas acciones eran realizabas bajo amenazas y, en caso de que no se pudieran efectivizar, a los golpes.

El fiscal Scalera relató también que los miembros de la organización que actuaban como “seguridad” del lugar atacaban a las denominadas “mecheras” que encontraban robando en los puestos, a quienes llevaban hasta galpones, las hacían desnudar y las golpeaban con cinturones. La sospecha es que las castigaban porque robaban “sin su autorización”, ya que las bandas también “querían tener el control total del accionar de las mujeres que se dedican a robar a los eventuales clientes y a los puesteros”.

Tras los operativos, por orden del juez de Garantías 5 de Lomas de Zamora, José Luis Arabito, se desmantelaron todas las estructuras metálicas que habían sido levantadas en los alrededores de la feria, lo que generó la protesta de los vendedores.

“Esto funciona tres veces por semana y es tierra de nadie, lo sabemos todos, pero son las reglas del juego”, dijo Virginia, una vendedora. La mujer formuló esas declaraciones acompañada por otros feriantes, visiblemente descontentos, mientras varias máquinas topadoras demolían los puestos y se lamentó: “Estamos en la ruina con lo que pasó, ahora nos quedamos sin nada”.

La situación se agravó cerca de las 18, cuando efectivos de la Guardia de Infantería de la Policía Federal fue a hacer un nuevo allanamiento, donde encontraron las 9 cajas fuertes ocultas. Anoche, seguían apostados en el lugar.

En tanto, las detenciones de todos los sospechosos se concretaron en operativos que hizo la Policía Bonaerense y de Gendarmería Nacional. La más notoria fue la de Castillo, que la hizo el Grupo Halcón de la Policía bonaerense.

Según los pesquisas, al momento del procedimiento, el hombre disparó con una escopeta desde la planta alta al ver la presencia policial e hirió en el ojo con una esquirla a uno de los efectivos, quien debió ser trasladado a un centro asistencial de la zona y operado.

En esos operativos se secuestraron alrededor de 20 armas de fuego, una picana eléctrica, celulares, un sistema de monitoreo y computadoras, entre otros elementos de interés para la causa.

“LA CULPA ES DE LOS POLICIAS”
La esposa de Castillo, Natalia Luengo, aseguró que su marido disparó porque creyó que eran ladrones. En diálogo con AM 1300, radio La Salada, contó que alrededor de las 23.50 dormían con su marido y sus hijos de 6, 8 y 9 años en la planta alta de la propiedad, cuando escucharon “una explosión y como unas corridas”.

“Lo primero que pensamos es que eran ladrones. Nunca se presentaron, reventaron puertas sin decir nada, no es que dijeron ‘Policía’ o ‘allanamiento’ para que los identificara”, relató la mujer. Agregó que entonces su marido bajó, se acercó a la puerta y les dijo “ porque disparo’ y lo hizo por la mirilla”.

“Fue como para hacer ruido, no es que se defendió a los tiros de la detención, no estamos en el Lejano Oeste, no es un animal, porque siempre estuvo a derecho”, sostuvo Luengo, que resaltó que “si hay un herido no es culpa de Jorge, es culpa de ellos”. La mujer afirmó que todo esto quedó registrado porque ella había llamado al 911 para pedir ayuda, porque en una ocasión sufrieron un robo con un grupo comando que los ató con precintos.

Respecto del hallazgo de armas en la propiedad, dijo que todas están registradas y que ya presentó las credenciales a la Justicia.

Luengo dijo que le “indigna” que digan que su marido es el “jefe de una asociación ilícita”, sostuvo que “todo lo que tiene lo ganó con trabajo.

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