viernes, 10 de noviembre de 2017

Bruselas da dos semanas a Londres para que se comprometa a pagar la factura del Brexit


Europa estima que el monto rondaría los 60.000 millones de euros. Pero el reino ofrece 20.000 millones. Las negociaciones no avanzan.

Los granos siguen cayendo en el reloj de arena que marca el ‘Brexit’, la salida británica de la Unión Europea que debería producirse el 29 de marzo de 2019. Pero los granos caen al vacío porque las negociaciones no avanzan.

La sexta ronda negociadora se cerró hoy sin progresos y con la Comisión Europea poniendo un ultimátum a los británicos. El negociador europeo, Michel Barnier, puso a Londres el plazo de dos semanas para que se comprometa a pagar la ‘factura’ del Brexit por la que el gobierno británico debe cerrar su membresía en el club y hacer honor a sus compromisos financieros.

Bruselas estima esa factura en un montante que rondaría los 60.000 millones de euros pero lo máximo que ha ofrecido por ahora el Ejecutivo de la primera ministra Theresa May son 20.000 millones. Barnier sigue exigiendo a Londres “un compromiso real para que haya suficientes progresos” y el ministro británico para el Brexit, David Davis, pide a Bruselas “imaginación y flexibilidad”.

Seis rondas negociadoras apenas han servido para avanzar y esos “suficientes progresos” de los que habla Barnier son la clave de la negociación. Si no se dan, y eso sólo lo podrán valorar los otros 27 Estados miembros, la Comisión Europea no podrá empezar a negociar la futura relación entre el Reino Unido y la Unión Europea, la parte de la negociación que más interesa a Londres.

Tampoco se consiguen cerrar los acuerdos para asegurar el estatus actual de los 3,2 millones de residentes europeos en el Reino Unido (y que sus derechos puedan defenderse ante el Tribunal de Justicia de la UE), ni el futuro de la única frontera terrestre que tendrá la Unión Europea con el Reino Unido, la que separa a Irlanda de Irlanda del Norte.

La cumbre europea de octubre, con los británicos fuera de la sala, certificó que no hay avances aunque permitió que la Comisión Europea se vaya preparando para negociar la segunda fase en el caso de que aquí a mediados de diciembre se consigan negociar esos obstáculos.

Más allá de lo dicho en público, diplomáticos y funcionarios europeos temen la debilidad, e incluso la caída, del gobierno británico después de que Theresa May haya perdido dos ministros en tres semanas. Europa, que mantiene la unidad de los otros 27 en torno al negociador Barnier, cree que los británicos se resisten a aceptar compromisos sobre el pago de esa factura porque el ala dura del conservadurismo inglés se tiraría a la yugular de May.

Esos mismos funcionarios estiman que el gobierno británico no entiende las consecuencias reales del ‘Brexit’, sobre todo en su parte económica. Así que la Comisión Europea ya empezó a preparar informes sobre cuál sería el efecto para la UE de una salida británica sin acuerdo.

Es una forma más de presionar a los británicos porque Bruselas sabe que, aunque la UE sufrirá pérdidas si no hay acuerdo, el Reino Unido será el gran perdedor porque, entre otras cosas, perderá el acceso al mercado europeo, al que van casi la mitad de sus exportaciones.

Barnier recordó de nuevo esta mañana la dificultad de que en menos de año y medio se consiga un acuerdo completo al decir que hay más de 1.000 pactos internacionales firmados por la Unión Europea de los que saldrá el Reino Unido el día que abandone el bloque europeo.

La presión económica aumenta sobre Londres. En las previsiones económicas publicadas ayer por la Comisión Europea aparece la economía británica como la que menos crecerá en 2018 de los 28 países del bloque, un 1,5%, menos incluso que la griega. El Banco Central Europeo dijo a principios de esta semana que tiene constancia de que unos 50 bancos con sede en Londres planean salir de la capital británica hacia el continente y de que 20 ya iniciaron los trámites.

Fuente:  https://www.clarin.com

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