viernes, 17 de noviembre de 2017

Desapareció un submarino argentino y se desplegó un operativo de rescate


El miércoles por la mañana fue la última vez que el navío ARA San Juan envió su posición; habría sufrido un problema de energía a bordo.

El submarino de la Armada Argentina ARA San Juan es buscado intensamente en la zona del golfo San Jorge, cerca de Puerto Madryn, en Chubut, donde fue registrada su última posición a primera hora del 15 de noviembre. A más de 48 horas, se cree que el submarino, un TR-1700 con propulsión diésel-eléctrica y capacidad para 37 tripulantes, habría tenido un problema en el suministro de energía.

Ayer por la mañana, el Comando Naval de Tránsito Marino ordenó un operativo de búsqueda: según pudo saber LA NACION, participaron dos corbetas y un avión, que sobrevoló la zona estimada donde podría encontrarse la embarcación.

La Armada no difundió hasta ahora ninguna comunicación oficial. Voceros de la fuerza indicaron que se puso en marcha un protocolo para la búsqueda de la embarcación debido a "la pérdida de enlace de las comunicaciones".

El submarino ARA San Juan había sido sometido en 2008 a una "reparación de media vida", una obra difícil y compleja para la que fue necesaria una preparación de dos años de trabajos de ingeniería en las instalaciones del Complejo Industrial Naval Argentino (Cinar) para poder llevarla a cabo. Un comunicado de aquel momento afirmaba que los arreglos extenderían la vida del navío por 30 años.

Los detalles del submarino ARA San Juan

El submarino ARA San Juan ingresó al Cinar en diciembre de 2008. Para reemplazar los motores fue necesario cortar el casco de la embarcación por la mitad con oxigeno-acetileno y separarlo en dos partes porque que no era posible sacar ni ingresar equipamiento por las pequeñas escotillas.

Se reemplazaron los 4 motores diesel MTU de 16 cilindros en V y 1200 Kw de potencia, que mueven una igual cantidades de alternadores de 4000 amperes. Asimismo, los motores eléctricos responsables del movimiento de la hélice recibieron un mantenimiento integral -que incluyó su desarmado completo, limpieza, medido, calibrado y posterior rearmado- con un reemplazo de los montajes resilientes que amortiguan la vibración del motor.

También se le realizó un replacado y la reparación integral de cada una de las 960 baterías que hacen funcionar al submarino y se repararon las válvulas y demás mecanismos.

La tarea de volver a unir el submarino, que se realizó a fines de 2011, entrañó complejidades desde el punto de vista técnico: no podía haber ningún error que comprometiera la vida y la seguridad de los tripulantes del buque.

Fuente: La Nación. 

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