sábado, 27 de octubre de 2018

¨Para el mundo ver¨ Bolsonaro.


“Para inglés ver” es una frase brasileña que significa hacer algo meramente para pretender que se lo ha hecho, para evitar hacerlo. Aunque existen varias explicaciones de su origen, en general se entiende que surgió durante la primera mitad del siglo XIX cuando Inglaterra presionaba al Imperio brasileño para que combatiera el tráfico de esclavos, y éste simplemente pretendía que lo hacía con actos y medidas “decididas” para que el inglés vea, se quede tranquilo y no cambie nada...

No es casual que la frase se haya impregnado en la sociedad brasileña. Tiempo atrás era común denominar a Brasil como Belindia: mitad Bélgica; mitad India. Belindia y “para ingles ver” están relacionados porque Belindia es el Brasil que generó la forma “para ingles ver” de gobernar de su elite. Sensible a la mirada del exterior en ser parte del progreso iluminista universal y no ser desvalorizada como arcaica y primitiva aristocracia explotadora – como durante el Imperio esclavista – la elite ha avanzado históricamente combinando la implementación de modernidad “de punta” con la conservación de facetas de las más retrogradas. Así, Brasil combinó legislación social avanzada o participación destacada en la protección del medio ambiente en foros internacionales, con el mantenimiento de la peor concentración de riqueza en el mundo, de acuerdo con Thomas  Piketty, y un feroz sistema de apartheid social cubierto de un azucarado respeto por la integración racial y mezclas étnicas.

Los recientes recitales de Roger Waters en medio de la primera vuelta de la elección presidencial, ilustran esta visión. Durante sus presentaciones, el cantante comenzó con un discurso a favor de los derechos humanos y contra el fascismo en el mundo que, como muestran grabaciones difundidas por los propios asistentes, recibían aplausos y ovaciones por parte del público. Luego, en una pantalla, va apareciendo una lista que nombra un actual o potencial líder fascista en un país, que otra vez recibe aplausos de los presentes… hasta que en último término aparece Bolsonaro. La reacción contraria es fortísima y llueven innúmeros silbidos e insultos para Waters. Sorprende porque la larga trayectoria del músico inglés hacía, evidentemente, anticipar este comportamiento. Por eso mucha gente se preguntó qué esperaban… Por los elevadísimos precios de las entradas, el público de estos recitales estaba constituido por sectores de nivel adquisitivo importante. También son los que más contacto tienen por internet y grupos sociales con personas de otros países. Frente a su propia vergüenza, suelen “interpretar” la mala imagen que los extranjeros tienen del apoyo a Bolsonaro “porque no saben/entienden lo que pasa en Brasil”. En particular, la “tortura” de haber vivido bajo el PT: “cualquiera cosa menos la izquierda, que hundió al país”.

Pero ¿qué es lo que ha hecho el PT? Entre 2002 y 2013, el PBI más que se triplicó, y Brasil pasó del 13º a 7º en el ranking mundial. La deuda pública cayó a la mitad mientras las reservas aumentaron 10 veces. La tasa de interés cayó de 12,2% a 5,4% con el salario mínimo casi cuadruplicándose y la inflación pasando de 9% a 5,8%. La producción agrícola y de autos, respectivamente, casi se duplicaron, y las inversiones extranjeras cuadriplicándose. 36 millones de personas (50%) dejaron de la pobreza cayó más y el desempleo pasó de 13% a 4,7%. En educación, con Haddad ministro, con el PT la tasa de analfabetos cayó 40%, la escolaridad primaria subió casi 50%, los alumnos universitarios recibidos pasaron de 467 mil a 837 mil, producto de que se crearon “más universidades que en toda la historia de Brasil” 

Bolsonaro, por su parte, en su larga trayectoria legislativa en la que pasó por nueve partidos políticos, sólo presentó dos proyectos de ley, pero votó contra el Fondo de Combate a la Pobreza, contra la valorización del salario mínimo, a favor de la reforma laboral de Temer, contra los derechos de las empleadas domésticas, en consonancia con su declaración, en el recinto, que “pobre sólo sirve para tener documento electoral en una mano y diploma de burro en la otra”. De hecho, desde el primer turno comenzó a tejer la continuidad con las medidas económicas que pretendía aprobar Temer.

Siguiendo a Bolsonaro, sus votantes afirman que el PT pretende hacer de Brasil “una Venezuela”. Más allá de lo que eso signifique, los hechos son que, desde que participó en los comicios en 1989, el PT nunca ha cuestionado el resultado en las urnas, como hizo recientemente Bolsonaro a pesar de su holgada victoria. Las instituciones han funcionado tan plenamente que aceptó los ritos del Impeachment que retiró a Dilma Rousse del gobierno. Miriam Leitão, ícono de la oposición sistemática al PT en la red Globo, ha dicho que el PT “siempre estuvo en el juego democrático”.

Se acusa al PT de haber instaurado “la corrupción en Brasil”, pero Emilio Odebrecht, quien le da nombre al grupo empresarial que inició la Operación Lava-Jato, afirmó que lo que se investiga sucedes desde hace 30 años, siendo algo “normal”. Mientras que el PT es el 9º partido en la lista de políticos que perdieron su cargo por hecho de corrupción, el Partido Progresista, del cual Bolsonaro fue parte durante años hasta este año, es 4º, ya que tiene 31 de sus 56 parlamentarios investigados, siendo el más afectado por esa investigación. 

Bah, de hecho, Bolsonaro ya ha dicho en medios de comunicación que evade la máxima cantidad de impuestos posibles y que cobró coimas, Por otro lado, Bolsonaro es acusado de haber distribuido noticias falsas – financiadas en forma ilegal – en el primer turno. La intención de la Justicia en investigar fue respondida por su hijo Eduardo, diputado en Rio de Janeiro, con un “que se atrevan”, lo que llevó a la ministra Dodge a solicitar protección policial adicional – inclusive de civil.

Desde el proceso dudoso de Impeachment, la selectividad jurídica en formas y contenidos para condenar a Lula y dejar pasar numerosos hechos muchos más graves y comprobados de corrupción e ilegalidad, el apoyo a tremendas medidas recesivas económicas y a los atropellos institucionales y sobre derechos del gobierno Temer, hasta ignorar, en esta misma elección comprobadas agresiones y mentiras por parte de Bolsonaro, además de amenazas de golpe de estado, demuestran que ya no hay pretensión de una dulce cobertura para enmascarar esa realidad brasileña en la que cerca de 60 mil personas son asesinadas por año, un joven negro y pobre cada 23 minutos – como Marielle Franco, cuya placa homenaje fue quebrada festivamente en un acto electoral Bolsonarista, sin que la justicia tuviese algo para decir.

El mundo sí ha reaccionado contra Bolsonaro. Francis Fukuyama en twitter expresó su sorpresa porque “muchos brasileños lo consideren comunista” por estar “preocupados por una presidencia de Bolsonaro”. El medio israelí Haaretz lo llama “Hitler en Brasilia” observando que su teoría política es nazi. Incluso, la líder de extrema derecha en Francia, Marine Le pen afirmó que no considera a Bolsonaro de extrema derecha “porque dice cosas desagradables”. Su equivalente alemán, el AfD, salió a afirmar que es un “partido conservador constitucional” y que se está “distanciando del extremismo de derecha”. The Economist lo considera una amenaza para América Latina, pero The Guardian, una de nivel internacional. Diez grupos brasileños de judíos y musulmanes, que representan cerca de 15 mil personas, se unieron en una declaración conjunta contra Bolsonaro. Similarmente, se han expresado The New York Times, Le Monde, Naciones Unidas, la BBC, Billboard… todos ellos reciben por parte de bolsonaristas adinerados una única respuesta: “son de izquierda”. 

El PT es objeto de muchas críticas válidas en relación a su política económica, relaciones internacionales, modelos de inclusión social y racial, como así de haber también utilizado los mecanismos ilegales de financiamiento político “paralelos” por lo que sus responsables están presos – hecho que el partido aceptó – aunque no de otros partidos. Es más, no gustar del PT o querer votar a otro partido es parte de la libertad política democrática, siempre y cuando sea por alguien que acepte la libertad política democrática.

Habiendo podido elegir en la primera vuelta a un partido democrático opositor al PT, el haber elegido a Bolsonaro, hace la “crítica al PT” sólo una excusa para que la elite del “para inglés ver”, como se dice en Brasil, “salga del closet” y se muestre tal cual es: “Bolsonaro, para el mundo ver”. 

Fuente: https://www.cronista.com
Por: Andrés Ferrari.

0 comentarios:

Publicar un comentario