sábado, 23 de marzo de 2019

Pensaron que tenía esquizofrenia pero su gato le había contagiado una infección


Un nene de 14 años tuvo síntomas durante dos años hasta que los médicos detectaron el problema. Luego de un tratamiento con antibióticos su cuadro mejoró y no le quedaron secuelas.

En 2015, un nene de 14 años sorprendió a sus papás al desarrollar síntomas psiquiátricos. Se sentía abrumado, confundido, deprimido y agitado, al tiempo que aseguraba ser "el hijo del demonio". Esto fue repentino, ya que hasta ese momento era un chico activo y sociable. Sus padres, preocupados, lo llevaron a distintos médicos para averiguar qué le sucedía pero tardaron dos años en descubrirlo.

Durante este tiempo fue hospitalizado varias veces y al menos dos psiquiatras le diagnosticaron esquizofrenia. Pero el pequeño empezó a desarrollar otros síntomas, como alucinaciones, fatiga excesiva, dolores en el pecho y dificultades para respirar. Asimismo, se rehusaba a salir de su casa. En 2016 lo internaron otra vez, durante 11 semanas, para practicarle exámenes médicos, aunque la conclusión fue la misma: esquizofrenia.

Al regresar del hospital sus papás notaron que tenía estrías en la axila y el muslo pero no quisieron volver a ingresarlo en una institución. Recién en enero de 2017 un doctor reconoció esas marcas como lesiones provocadas por el rasguño de un gato y supo qué pasaba.

El chico tenía neurobartonelosis, una infección provocada por la bacteria Bartonella que puede causar síntomas neurológicos. La patología también se conoce como enfermedad o fiebre del rasguño del gato. Debido a la rareza del caso, los especialistas decidieron publicar el reporte en la revista científica Journal of Central Nervous System Disease.

La neurobartonelosis se transmite a través de los arañazos de gatos domésticos o salvajes que tengan pulgas infectadas con la bacteria. Los síntomas usuales son fiebre moderada y ganglios inflamados, aunque en algunas ocasiones pueden presentarse complicaciones neurológicas. De todas formas, el artículo indica que la infección se autolimita y no necesita medicación. Para prevenir el contagio es preciso mantener a los felinos libres de pulgas, con las vacunas al día e intentar que pasen la mayor parte del tiempo dentro de las casas.

En cuanto al pequeño paciente estadounidense, los médicos le administraron antibióticos durante dos meses, se recuperó por completo y no tuvo secuelas.

Fuente:  https://tn.com.ar

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